"Desactivar el estrés y la ansiedad del día es fundamental para lograr un sueño reparador que nos permita rendir mejor al día siguiente. Siguiendo estos diez pasos, lograrlo está al alcance de cualquiera que lo intente. ¿Por qué no pruebas?"
Léelos aquí:
http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/09/ayuda-para-el-insomnio.html#.VLRhOCvz2Sp
Me llamo David Moleiro Melián, soy psicólogo y en este espacio me gusta escribir y compartir sobre la psicología para poder crecer y mejorar, ¿te gusta la idea? pues acompáñame...
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sábado, 14 de marzo de 2015
viernes, 31 de octubre de 2014
Cuando el pasado sigue siendo presente
En ocasiones intentamos avanzar, seguir hacia delante a pesar de las dificultades y problemas, podemos llegar a creer que si avanzamos sin mirar atrás lo conseguiremos y dejaremos en el olvido aquello que tanto nos dolió, que tanto daño nos hizo y que forma parte de nuestro pasado...
Desafortunadamente, en ocasiones ese pasado que queremos dejar atrás sigue siendo presente, se hace presente en forma de recuerdos recurrentes, en forma de sueños y pesadillas, en forma de diversos malestares que sabemos o intuimos que están relacionados o que padecemos desde que eso ocurrió... en estos casos el pasado sigue siendo presente, por mucho que corramos está dentro de nosotros, y es importante y necesario que nos demos cuenta que para lograr que deje de ser nuestro presente, tenemos que afrontarlo de alguna manera, pudiendo ser necesario pedir ayuda.
Afortunadamente hoy en día existen técnicas que permiten eso, también existen profesionales cualificados que saben ofrecer esa ayuda desde la comprensión, la empatía y el respeto que se merece toda persona que sufre a causa de su pasado.
No estás solo, puedes recuperar tu esperanza, déjate ayudar.
Afortunadamente hoy en día existen técnicas que permiten eso, también existen profesionales cualificados que saben ofrecer esa ayuda desde la comprensión, la empatía y el respeto que se merece toda persona que sufre a causa de su pasado.
No estás solo, puedes recuperar tu esperanza, déjate ayudar.
David Moleiro Melián.
Psicólogo T-1799
Psicólogo T-1799
sábado, 4 de octubre de 2014
¿Cómo te hablas a tí mismo?
De manera automática solemos tener en nuestro interior un diálogo interno que puede ir narrando aquello que ocurre en nuestras vidas, lo que nos rodea, lo que nos pasa. Este diálogo interno puede hacer valoraciones, interpretaciones, juicios tanto del exterior como de nosotros mismos y desafortunadamente en más ocasiones de las deseadas eso que nos decimos no suele ser muy agradable.
Muchas personas suelen ser demasiado duras consigo mismas a la hora de valorar sus capacidades, habilidades, formas de ser y de comportarse, incluso ser duros con las propias formas de pensar y con las emociones y sentimientos que tienen.
Hay personas que sienten culpabilidad por tener en la cabeza determinadas ideas ("no debería pensar así","tengo que estar loco por tener estas ideas"), o por sentir determinadas emociones ("me siento culpable porque me van bien las cosas y me siento triste"). Hay personas que se desprecian por no comportarse de una determinada manera ("debería ser más sociable"), o por comportarse de alguna forma que no desean ("¡¿cuándo aprenderé a decir que no?!"). Hay personas que no se gustan ni física ni personalmente, desean ser diferentes ("soy gordo, a nadie le puedo gustar", "no soy simpático")...
Este diálogo interno se manifiestan con palabras o frases que uno se dice a sí mismo, frases del tipo: no valgo para nada, soy un inútil, otra vez fracasaré, no lo conseguiré, soy malo, no lo puedo hacer, los demás son mejores que yo, no puedo empezar nada, no puedo acabar nada, me odio a mí mismo, soy un fracasado, etc. A la larga, estas frases pueden favorecer o mantener estados de ánimo bajos o deprimidos, bajar la autoestima, influir negativamente en el autoconcepto, lo cual favorece a su vez dichas frases e ideas, entrando en un círculo vicioso...
Todas las personas tenemos un diálogo interno, la diferencia entre unas y otras es lo bien o mal que nos tratamos a lo largo del día, en los distintos lugares donde ocurre nuestra vida, con distintas personas, etc. Así por ejemplo, hay personas que son muy autoexigentes y se dan "mucha caña", no permitiéndose cometer ningún error, lo cuál es difícil dadas sus necesidades perfeccionistas; otros pueden ser más benevolentes y se pueden tratar con más cariño y compasión. Sería una cuestión de grado o cantidad, en mayor o menor medida "nos hablamos" mejor o peor.
Una posible salida a este hábito es tomar consciencia de qué tipo de palabras y frases autorreferenciales nos decimos a nosotros mismos en nuestro día a día. Una vez nos demos cuenta, podemos hacer el esfuerzo de relativizar dichas ideas, buscar otras cosas alternativas para decirnos, buscar pruebas objetivas y realistas sobre la veracidad de las mismas. Se buscaría sustituir ese viejo y perjudicial hábito por otro más adecuado y beneficioso.
Desafortunadamente, en ocasiones este diálogo interno es excesivamente duro, rígido e inflexible, es excesivamente destructor... generando mucho malestar y sufrimiento y a la larga (junto a otros factores) puede llevar a afectar tu salud y generar algún problema psicológico. En estos casos sí sería recomendable buscar ayuda profesional, la cual te ayudaría a sustituir ese mal hábito mental.
Finalmente, añado algunas preguntas que espero te ayuden a reflexionar:
¿Cómo te hablas a tí mismo?
¿Le hablas a tus amigos como te hablas a ti?
¿Permitirías que un amigo te hablara así?
¿Qué pensarías de una persona que se habla a sí misma como tú lo haces?¿Qué le aconsejarías?
¿Cómo te sentirías (o te sientes) si alguno de tus padres, hijos o tu pareja te hablara como tú lo haces?
¿Mereces recibir ese trato?¿Durante cuánto tiempo más?¿Quieres cambiarlo?
...puedes cambiarlo.
David Moleiro Melián.
Psicólogo T-1799
viernes, 19 de septiembre de 2014
¿Eres una persona tóxica?
Se ha escrito mucho sobre las personas tóxicas, qué son, cómo identificarlas y cómo "combatirlas", pero te has preguntado alguna vez si ¿tú eres una persona tóxica para los demás?
Naturalmente la respuesta automática es...
"¡NO!, ¿¡cómo voy a ser yo una persona tóxica!?"
Lejos de apostar aquí por la existencia de una personalidad tóxica, podríamos hablar de conductas que serían más o menos tóxicas, estas conductas las realizaríamos con mayor o menor frecuencia en nuestras vidas y las realizaríamos hacia pocas, muchas o todas las personas de nuestro entorno.
Por lo tanto, ya tenemos una dimensión o continuo en la que podremos situar a los demás y a nosotros mismos: en un extremo los que nunca son tóxicos con nadie en ninguna situación, y a medida que vamos desplazándonos y aumentando nuestra "toxicidad" (y permítanme la expresión) iremos realizando más conductas tóxicas, en más situaciones y hacia más personas, hasta llegar al extremo más radical y peligroso para los demás y para uno mismo.
Desafortunadamente a veces realizamos actos o comportamientos hacia los demás que si bien no nos definen como persona tóxica sí que genera "toxicidad" en los demás. En muchas ocasiones estas actitudes o comportamientos los hacemos sin ninguna maldad, desde la mayor de las buenas voluntades, pero es más importante cómo llega y cómo se interpreta el mensaje, que la intención del emisor.
Vamos con algunos ejemplos en forma de preguntas (puedes responderlas sinceramente, nadie se va a enterar):
- ¿Eres de las personas que antes de felicitar a alguien por algún logro le estás dando algún pero?
- ¿Cuándo alguien te cuenta un problema le dices o insinuas que no te interesa, que te gusta más cuando está alegre, le das un consejo general sin considerar que a lo mejor lo que necesita es simplemente hablar?
- ¿Tiendes a corregir a los demás cuando se equivocan al hablar o al hacer algo?
- ¿Sueles ser continuamente crítico con los demás con la idea de que lo haces por su bien, para que no se equivoquen, o para que mejoren?
- ¿Cuando estás con alguien estás continuamente hablando de ti mismo, en una conversación solo hablas tú?
- ¿Estás continuamente quejándote de lo que te pasa, de tu vida, trabajo, etc.?
- ¿Aprovechas las conversaciones con los demás para señalar lo negativo de las cosas, hablar de problemas, dar peros, anticipar desgracias?
- ¿Tiendes a culpar a los demás de tus problemas, de lo malo que ocurre en tu vida?
- ¿No das ánimos, abrazos o besos cuando alguien los necesita?
- ¿Utilizas (manipulas) a los demás para tu propio beneficio, usas a las personas egoistamente?
- ¿No utilizas tu sentido del humor (el que tengas) con los demás?, ¿con qué frecuencia e intensidad lo usas?
- ¿La gente no confía en ti, no te contaría un secreto, no dejarían que cuidaras a sus plantas, periquito o gato?
- ¿Tiendes a discutir fácilmente, estar a la defensiva, sientes que los demás te agreden con sus palabras o gestos?
- ¿Piensas que la gente es mala, no te fías de ella, tienes ganas de venganza?
Responder afirmativamente a estas preguntas no significa que seas una persona tóxica, naturalmente hay que tener en cuenta muchos más factores. Pero responder sí te puede ayudar a darte cuenta que tal vez hay cosas que puedes mejorar, tal vez estás proyectando un retrato de ti mismo a los demás que no te gusta especialmente. Darte cuenta de esto te puede ayudar a cambiar y a esforzarte para ser la clase de persona que te gustaría ser.
La conciencia es el primer paso para cambiar. La conciencia nos hará libres.
David Moleiro Melián
Psicólogo T-1799
lunes, 11 de agosto de 2014
Vale más hacer...
¿Qué opinas sobre esta frase?
¿Eres de las personas que se arrepiente más por lo que no ha hecho o por lo que ha hecho?
¿Te gustaría cambiar?
¿Para qué quieres cambiar?
¿Cómo se te ocurre hacerlo?
David Moleiro Melián
Psicólogo T-1799
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