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jueves, 30 de julio de 2015

Resultados de estudios de la felicidad


"A través de diferentes estudios, ahora podemos saber qué sucede mientras nos encontramos felices como por ejemplo, cómo afecta la felicidad a nuestro código genético, como cambia con la edad o que situaciones pueden proporcionarnos más felicidad"

Sigue leyendo el artículo completo aquí.


domingo, 12 de julio de 2015

El poder curativo de los abrazos


"Esta ha sido una semana de abrazos: afectuosos, protectores, de “todo irá bien”…También ha sido la semana en que, diversos pacientes, recordaban aquellos inicios de sus respectivas terapias cuando “les daba corte” darme un abrazo y se solucionaba con dos besos o un apretón de manos. Con el tiempo -y el compartir vivencias, sentimientos- el abrazo apareció, sin proponérselo, con su poder altamente curativo"
Sigue leyendo el artículo completo aquí.


sábado, 14 de marzo de 2015

ALGUNAS PAUTAS PARA DORMIR MEJOR

"Desactivar el estrés y la ansiedad del día es fundamental para lograr un sueño reparador que nos permita rendir mejor al día siguiente. Siguiendo estos diez pasos, lograrlo está al alcance de cualquiera que lo intente. ¿Por qué no pruebas?"

Léelos aquí:
http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/09/ayuda-para-el-insomnio.html#.VLRhOCvz2Sp


viernes, 31 de octubre de 2014

Cuando el pasado sigue siendo presente



En ocasiones intentamos avanzar, seguir hacia delante a pesar de las dificultades y problemas, podemos llegar a creer que si avanzamos sin mirar atrás lo conseguiremos y dejaremos en el olvido aquello que tanto nos dolió, que tanto daño nos hizo y que forma parte de nuestro pasado...


Desafortunadamente, en ocasiones ese pasado que queremos dejar atrás sigue siendo presente, se hace presente en forma de recuerdos recurrentes, en forma de sueños y pesadillas, en forma de diversos malestares que sabemos o intuimos que están relacionados o que padecemos desde que eso ocurrió... en estos casos el pasado sigue siendo presente, por mucho que corramos está dentro de nosotros, y es importante y necesario que nos demos cuenta que para lograr que deje de ser nuestro presente, tenemos que afrontarlo de alguna manera, pudiendo ser necesario pedir ayuda.

Afortunadamente hoy en día existen técnicas que permiten eso, también existen profesionales cualificados que saben ofrecer esa ayuda desde la comprensión, la empatía y el respeto que se merece toda persona que sufre a causa de su pasado.

No estás solo, puedes recuperar tu esperanza, déjate ayudar.

David Moleiro Melián.
Psicólogo T-1799


sábado, 4 de octubre de 2014

¿Cómo te hablas a tí mismo?


De manera automática solemos tener en nuestro interior un diálogo interno que puede ir narrando aquello que ocurre en nuestras vidas, lo que nos rodea, lo que nos pasa. Este diálogo interno puede hacer valoraciones, interpretaciones, juicios tanto del exterior como de nosotros mismos y desafortunadamente en más ocasiones de las deseadas eso que nos decimos no suele ser muy agradable.

Muchas personas suelen ser demasiado duras consigo mismas a la hora de valorar sus capacidades, habilidades, formas de ser y de comportarse, incluso ser duros con las propias formas de pensar y con las emociones y sentimientos que tienen.

Hay personas que sienten culpabilidad por tener en la cabeza determinadas ideas ("no debería pensar así","tengo que estar loco por tener estas ideas"), o por sentir determinadas emociones ("me siento culpable porque me van bien las cosas y me siento triste"). Hay personas que se desprecian por no comportarse de una determinada manera ("debería ser más sociable"), o por comportarse de alguna forma que no desean ("¡¿cuándo aprenderé a decir que no?!"). Hay personas que no se gustan ni física ni personalmente, desean ser diferentes ("soy gordo, a nadie le puedo gustar", "no soy simpático")...

Este diálogo interno se manifiestan con palabras o frases que uno se dice a sí mismo, frases del tipo: no valgo para nada, soy un inútil, otra vez fracasaré, no lo conseguiré, soy malo, no lo puedo hacer, los demás son mejores que yo, no puedo empezar nada, no puedo acabar nada, me odio a mí mismo, soy un fracasado, etc. A la larga, estas frases pueden favorecer o mantener estados de ánimo bajos o deprimidos, bajar la autoestima, influir negativamente en el autoconcepto, lo cual favorece a su vez dichas frases e ideas, entrando en un círculo vicioso...

Todas las personas tenemos un diálogo interno, la diferencia entre unas y otras es lo bien o mal que nos tratamos a lo largo del día, en los distintos lugares donde ocurre nuestra vida, con distintas personas, etc. Así por ejemplo, hay personas que son muy autoexigentes y se dan "mucha caña", no permitiéndose cometer ningún error, lo cuál es difícil dadas sus necesidades perfeccionistas; otros pueden ser más benevolentes y se pueden tratar con más cariño y compasión. Sería una cuestión de grado o cantidad, en mayor o menor medida "nos hablamos" mejor o peor.

Una posible salida a este hábito es tomar consciencia de qué tipo de palabras y frases autorreferenciales nos decimos a nosotros mismos en nuestro día a día. Una vez nos demos cuenta, podemos hacer el esfuerzo de relativizar dichas ideas, buscar otras cosas alternativas para decirnos, buscar pruebas objetivas y realistas sobre la veracidad de las mismas. Se buscaría sustituir ese viejo y perjudicial hábito por otro más adecuado y beneficioso.

Desafortunadamente, en ocasiones este diálogo interno es excesivamente duro, rígido e inflexible, es excesivamente destructor... generando mucho malestar y sufrimiento y a la larga (junto a otros factores) puede llevar a afectar tu salud y generar algún problema psicológico. En estos casos sí sería recomendable buscar ayuda profesional, la cual te ayudaría a sustituir ese mal hábito mental.

Finalmente, añado algunas preguntas que espero te ayuden a reflexionar:

¿Cómo te hablas a tí mismo?
¿Le hablas a tus amigos como te hablas a ti?
¿Permitirías que un amigo te hablara así?
¿Qué pensarías de una persona que se habla a sí misma como tú lo haces?¿Qué le aconsejarías?
¿Cómo te sentirías (o te sientes) si alguno de tus padres, hijos o tu pareja te hablara como tú lo haces?
¿Mereces recibir ese trato?¿Durante cuánto tiempo más?¿Quieres cambiarlo?

...puedes cambiarlo.

David Moleiro Melián.
Psicólogo T-1799


viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Eres una persona tóxica?


Se ha escrito mucho sobre las personas tóxicas, qué son, cómo identificarlas y cómo "combatirlas", pero te has preguntado alguna vez si ¿tú eres una persona tóxica para los demás?

Naturalmente la respuesta automática es...


"¡NO!, ¿¡cómo voy a ser yo una persona tóxica!?"

Lejos de apostar aquí por la existencia de una personalidad tóxica, podríamos hablar de conductas que serían más o menos tóxicas, estas conductas las realizaríamos con mayor o menor frecuencia en nuestras vidas y las realizaríamos hacia pocas, muchas o todas las personas de nuestro entorno.

Por lo tanto, ya tenemos una dimensión o continuo en la que podremos situar a los demás y a nosotros mismos: en un extremo los que nunca son tóxicos con nadie en ninguna situación, y a medida que vamos desplazándonos y aumentando nuestra "toxicidad" (y permítanme la expresión) iremos realizando más conductas tóxicas, en más situaciones y hacia más personas, hasta llegar al extremo más radical y peligroso para los demás y para uno mismo.

Desafortunadamente a veces realizamos actos o comportamientos hacia los demás que si bien no nos definen como persona tóxica sí que genera "toxicidad" en los demás. En muchas ocasiones estas actitudes o comportamientos los hacemos sin ninguna maldad, desde la mayor de las buenas voluntades, pero es más importante cómo llega y cómo se interpreta el mensaje, que la intención del emisor.

Vamos con algunos ejemplos en forma de preguntas (puedes responderlas sinceramente, nadie se va a enterar):


  1. ¿Eres de las personas que antes de felicitar a alguien por algún logro le estás dando algún pero?
  2. ¿Cuándo alguien te cuenta un problema le dices o insinuas que no te interesa, que te gusta más cuando está alegre, le das un consejo general sin considerar que a lo mejor lo que necesita es simplemente hablar?
  3. ¿Tiendes a corregir a los demás cuando se equivocan al hablar o al hacer algo?
  4. ¿Sueles ser continuamente crítico con los demás con la idea de que lo haces por su bien, para que no se equivoquen, o para que mejoren?
  5. ¿Cuando estás con alguien estás continuamente hablando de ti mismo, en una conversación solo hablas tú?
  6. ¿Estás continuamente quejándote de lo que te pasa, de tu vida, trabajo, etc.?
  7. ¿Aprovechas las conversaciones con los demás para señalar lo negativo de las cosas, hablar de problemas, dar peros, anticipar desgracias?
  8. ¿Tiendes a culpar a los demás de tus problemas, de lo malo que ocurre en tu vida?
  9. ¿No das ánimos, abrazos o besos cuando alguien los necesita?
  10. ¿Utilizas (manipulas) a los demás para tu propio beneficio, usas a las personas egoistamente?
  11. ¿No utilizas tu sentido del humor (el que tengas) con los demás?, ¿con qué frecuencia e intensidad lo usas?
  12. ¿La gente no confía en ti, no te contaría un secreto, no dejarían que cuidaras a sus plantas, periquito o gato?
  13. ¿Tiendes a discutir fácilmente, estar a la defensiva, sientes que los demás te agreden con sus palabras o gestos?
  14. ¿Piensas que la gente es mala, no te fías de ella, tienes ganas de venganza? 


Responder afirmativamente a estas preguntas no significa que seas una persona tóxica, naturalmente hay que tener en cuenta muchos más factores. Pero responder sí te puede ayudar a darte cuenta que tal vez hay cosas que puedes mejorar, tal vez estás proyectando un retrato de ti mismo a los demás que no te gusta especialmente. Darte cuenta de esto te puede ayudar a cambiar y a esforzarte para ser la clase de persona que te gustaría ser.

La conciencia es el primer paso para cambiar. La conciencia nos hará libres.


David Moleiro Melián
Psicólogo T-1799



viernes, 22 de agosto de 2014

El estrés del cuidador


Las personas que se encargan de cuidar a otras, ya sea por cuestiones profesionales o personales, están sometidas a una gran carga de trabajo, no solo por las características de las tareas que tienen que realizar sino porque tienen que tratar con la enfermedad, el dolor y el sufrimiento de la persona que necesita ser cuidada.

Para que el estrés no deteriore excesivamente la salud del cuidador, es muy importante que sepa identificar las señales que indican que está sufriendo demasiado estrés y poder actuar a tiempo.

A continuación incluyo un enlace hacia una guía para cuidadores de personas dependientes elaborada por el Gobierno de Aragón.
Guía Básica para el cuidador

Finalmente incluyo un enlace hacia un artículo que explica este tema: El estrés en los cuidadores: consejos prácticos


David Moleiro Melián
Psicólogo T-1799


viernes, 1 de agosto de 2014

Hábitos de salud... mental


Todas las personas queremos tener una buena salud, desafortunadamente cuando más la valoramos es cuando enfermamos y la perdemos. Tan importante es saber qué hacer y a dónde dirigirse cuando enfermamos como saber prevenir la enfermedad.

En muchas ocasiones cuando hablamos de salud y enfermedad solo nos referimos a la de nuestro cuerpo físico, olvidando que es tan o más importante nuestra salud psicológica y emocional.

A continuación he redactado un breve listado de hábitos de salud mental. Naturalmente no están todos, me gustaría que comentaras qué te parecen, si haces alguno de ellos y cuál incluirías, de esta forma podré mejorar la lista y hacerla crecer.
  1. Aprende alguna técnica de relajación y practícala para que la puedas utilizar cuando más la necesites y en cualquier lugar.
  2. Realiza habitualmente algo de ejercicio físico, ya que está demostrado su relación con el bienestar psicológico y emocional.
  3. Cuida a una mascota o plantas. Ser el responsable del cuidado de otro ser vivo, tomar decisiones al respecto tienen beneficios a nivel psicológico.
  4. Ten amigos cerca o personas de confianza con las que poder hablar, compartir experiencias y emociones. Somo seres sociales, necesitamos del contacto y de las relaciones con los demás para sentir que formamos parte de un grupo y satisfacer nuestras necesidades sociales y emocionales.
  5. Realiza actividades que te diviertan, que te hagan reir, retoma o empieza algún hobby. Es importante que en tu vida hayan cosas que te producen satisfacción, aunque sean cosas simples, si te generan bienestar, valen.
  6. Come sano, ¿cómo son tus digestiones?, ¿te sientes pesado tras una comida?, ¿comes con ansiedad?, ¿te adormeces demasiado tras comer?, ¿identificas algunos alimentos con malestar tras ingerirlos?, ¿comes rápidamente?, ¿vas al baño de manera regular?, ¿crees que deberías comer mejor?
  7. Actúa de acuerdo con tus valores personales. Ser congruente contigo mismo (si tienes valores ecologistas se congruente con ellos), ir en contra de tus propios valores generan un malestar psicológico que a la larga pueden provocar problemas (si tu valor es la sinceridad, un trabajo donde tienes que ocultar la verdad o mentir te puede hacer daño).
  8. Sé una persona agradecida, agradece lo que tienes. Agradece a tu pareja, familia, algún amigo, a la naturaleza, a Dios, al universo... da igual, pero agradece. Por ejemplo, cuando te levantes por la mañana agradece 3 cosas buenas que haya en tu vida, y antes de acostarte agradece otras 3 cosas que te haya pasado durante el día, es mejor si las escribes con tu puño y letra.
  9. Rodéate de personas que te aporten cosas buenas, personas que te hagan sentir bien, que rían contigo, que te consuelen y apoyen en los momentos difíciles, que sientas su apoyo aunque estén lejos. Nuestro entorno social es muy importante para nuestro bienestar.
  10. Ten en cuenta posibles "señales de alarma" de malestar psicológico que te pueden estar indicando que es necesario que pidas ayuda.
  11. Visualiza en positivo, imagínate en el futuro haciendo bien algo, consiguiendo el éxito en eso que es importante para ti. Nuestro mundo es una construcción mental y emocional, una idea, una imagen mental o un recuerdo pueden generar muchas emociones en nosotros, puede llevarnos a actuar de diversas maneras. "Somos lo que pensamos". A lo mejor tienes que aprender primero a visualizar, a lo mejor tienes que aprender a hablarte de una manera adecuada, ¿eres muy crítico contigo mismo?, lo que te dices a ti mismo ¿se lo dirías a tu mejor amigo/a?
  12. Cuida tu aspecto (apariencia, forma de vestir, pelo, etc.) de manera que te gustes cuando te mires al espejo, siéntete a gusto contigo.
  13. Aprende a decir no (hazte respetar), a pedir cosas (reclama lo que es tuyo), a aceptar cumplidos y también críticas.
  14. Dedica algo de tiempo diario para ti solo, aprende a estar contigo mismo y disfrutar de tu compañía (el Mindfulness te puede servir para ello)
  15. Haz cosas que te gusten, que te llenen, que hagan tu vida agradable (pasear, ir a la playa, nadar, ir al cine, leer un libro, etc.)

Como podrás observar, la mayoría de estos comportamientos son accesibles para muchas personas (y siempre se pueden adaptar a las circunstancias de cada uno), será con motivación y constancia cómo se convertirán en un hábito.

Hay algunas de ellas (como la número 1- aprender alguna técnica de relajación, o la 14- disfrutar de tu propia compañía en soledad) en la que puede que necesites algún tipo de orientación profesional para aprenderlas. Y muy importante es la número 10 (observar las "señales de alarma") donde no tienes que dudar y pedir ayuda profesional (siempre es mejor prevenir que curar).

¿Qué hábito realizas tú que te proporciona salud mental?
Cuéntamelo.

David Moleiro Melián
Psicólogo T-1799


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